martes, 14 de agosto de 2012

Esa Guitarra.

Cada noche era mágica para sus ojos, sentía como naufragaba en un sueño siendo realidad. Su cuerpo deslumbraba toda la juventud que un día poseyó. Sus ojos encarnaban una bestia jamas vista  por el hombre, pero si por el. Ella se acurrucaba en el sofá esperando a escuchar su dulce melodía. La  luna expectante a verla sonreír como cada noche la hacia señales desde el cielo. Los árboles revoloteaban al presenciar una historia de amor cantada y palpada por los sentidos. Como una niña de quince años esperaba    
a oír las primeras letras  por sus labios, palabras que emergían del corazón, coloreando una noche brillante.
 Hipnotizada  por el sonido de la guitarra y el movimiento de sus dedos sobre las cuerdas, imaginaba que se convertía en guitarra para ser una vez mas acariciada por el. El mundo se paraba por un instante y el silencio presenciaba las miradas llenas de complicidad por dos almas perdidas en el lejano tiempo.
Cada noche era mágica para mis ojos, para mis labios... vuelve a cantarme como cuando nos amábamos bajo la luna. Cierro los ojos y ahí estas.

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