sábado, 13 de abril de 2013

No entiendo.

No entiendo nada ni me entiendo a mi, estoy en un laberinto por el cual paseo observando los arboles que se balancean, observando su baile como estatuas que tienen vida, pero están  atadas al tiempo al momento y solo pueden bailar cuando sopla el aire, cuando hay vida por la que moverse.

Me siento como una estatua más del escenario al cual miro cada día  permanezco perenne por no poder mover un paso más un paso menos, tengo raíces pero se están secando por no saber hacia donde llevarlas, me encuentro en el punto de partida de siempre pero con una diferencia si me he movido, junto al viento, la lluvia y el frió.

Parce que estoy inmóvil pero cada día me muevo un poco más, no habré estudiado todo lo que podía estudiar, no habré viajado todo lo que hubiera querido viajar, ni habré realizado todo lo que hubiera querido hacer, mi vida es sencilla o tal vez mucho más complicada que la de cualquiera pero eso me va dar igual por que es la vida que he escogido por derecho propio.

Lo que haya ocurrido en ella es muy diferente pero no puedo borrar los acontecimientos ni volver a nacer para cambiar lo pasado.

Como un árbol observo lo que me rodea, siento el aire que golpea mi cabello, saboreo el sol que entra por mis ojos y la lluvia que cala mi alma, el frió se anticipa cuando no lo deseo, pero esta ahí para recordarme que no siempre existirá el calor para refugiarme de el.

Me mezclo me pierdo por el mundo no tocado y apreciado por el hombre , resurjo de la tierra, crezco y vuelvo a vivir pero pasan los años y sigo observando algo  haga desplegar mis ramas por abrazar.

Solo pido que vuelva el viento , que dance conmigo , que cante junto a mi, que haga doblar mi tronco que me arranque de los cimientos impuestos por el mundo, me da igual donde ir y como terminar...

Lo único que quiero es sentir lo que una estatua nunca poseerá.

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